martes, 27 de enero de 2015

TEXTO ARCUMENTATIVO: Personalidad de Arturo Jelliby

En el capítulo 6, el protagonista es Arturo Jelliby, a quien no le gusta que la gente hable mal de él y lo perjudique en su vida social. Esto se evidencia cuando, por ejemplo, Arturo  monta en cólera diciendo en su mente: “¡maldita sea!, ¡al diablo con todo!” debido que estaba a punto de que lo descubrieran escondido en el armario y temía que la lente comentara el suceso. El pensaba que saldría humillado y además lo investigarían, le negarían la entrada al club y probablemente lo arrestarían. También es alguien al que no le gusta involucrarse en asuntos que generalmente tienen que ver con los sustitutos. Esto se sostiene cuando se dice a sí mismo: “si solo me hubiera quedado afuera de esta maldita habitación”. Esto ocurrió la vez en que estaba escuchando una conversación en que Juan Lickerish hablaba con una mujer sobre los 9 sustitutos asesinados y Jelliby se sentía parte del asunto por solo haberlo escuchado y eso no le gustaba. Por último, a Jelliby en este capítulo se lo percibe un poco miedoso por la posibilidad de tener problemas. Esto es claro cuando Melusina fijó su vista en el escondite donde estaba él y no pudo evitar pensar: “¿lo estaba mirando? ¿En ese mismo momento?” y temía que pronto lo iba a delatar, pero no fue así.

En conclusión, Arturo Jelliby, en el capítulo 6, es una persona a quien  le gusta tener buena reputación, no ser involucrado con los sustitutos y es un tanto miedoso a la posibilidad de meterse en aprietos.  



lunes, 26 de enero de 2015

texto argumentativo: Bartolomeo, un niño malcriado

En el capítulo 5, el protagonista es Bartolomeo, un sustituto que tiene su forma de ver las cosas de acuerdo a su edad. Por ejemplo, cuando Bartolomeo quería invitar a un duende a la casa, pero su  madre no se lo permitió y él se quejó de que su madre no le permitía tener su duende doméstico, lo cual le hacía preguntarse: “¿por qué mi madre me prohíbe cosas?”. Esa es una actitud igual a la de un niño que no entiende el porqué sus padres le prohíben ciertos asuntos y creen que ellos no saben de lo que hablan. Bartolomeo considera que su madre no se da cuenta de que un duende doméstico resolvería todos sus problemas así que desobedece a su madre.
Otro ejemplo se ve en que Bartolomeo es alguien que juzga a la gente sin conocerla. En la página 73 opinaba: “Que persona tan maleducada y miserable”, refiriéndose a su vecina que le “daba la cara a la casa” e incluso pasó bajo la ventana varias veces y en ningún momento se dignó a saludarlo a él y al duende; además se la veía muy amargada. Aquí se ve en que Bartolomeo no repara en las posibilidades por las cuales la vecina no saludó y el porqué se la ve así de mal.

Por último cuando le dice a Queta: “Que tontería has hecho. ¡Qué tonta eres y que poco sabes!”, porque ella había experimentado con las bayas que su madre utilizaba para darle color a la ropa y se había pintado rayas torpes y entreveradas en los brazos. Se puede notar que Bartolomeo tiende a ser un poco grosero con su hermana y no comprende que ella lo hace por diversión y no porque sea tonta. Sin embargo, Queta lo toma bien.
  
En conclusión, en el capítulo 5 el lector ve a un Bartolomeo un poco necio cuando su madre le prohíbe tener un duende. Además él juzga a los demás únicamente por lo que ve sin saber lo que realmente sucede y no le gusta que la gente sea descortés con él pese a que es un poco grosero con su hermana por cosas sin importancia. Una actitud digna de un niño malcriado, como Bartolomeo.